2013, El año en el que murió el netbook
El último día de 2012 nos dejó una noticia que, en el fondo, era algo que se venía venir: Asus y Acer no fabricarán más netbooks de ahora en adelante; un cierre de producción que pone punto y final a este tipo de dispositivos puesto que eran los dos últimos fabricantes que los seguían manufacturando.
Si bien los netbooks nacieron en 2007 como un producto que tenía bastantes posibilidades, o eso decían los analistas (con proyecciones de ventas de 139 millones de unidades para el año 2010), porque se situaban a medio camino de un smartphone o una PDA de la época y un ordenador portátil convencional (que no eran, precisamente, ligeros); la evolución del mercado con la aparición de las tabletas y portátiles cada vez más ligeros sin perder un ápice potencia, fueron relegando estos dispositivos hasta un segundo plano que los ha llevado a ser un dispositivo en peligro de extinción (o, mejor dicho, un producto ya extinto).
Aunque era algo esperado, puesto que, salvo Asus y Acer, todos los fabricantes (Samsung, Dell, HP, etc) habían abandonado estos productos, vale la pena pararse unos minutos a analizar cómo se han venido abajo las proyecciones de venta y predicciones de los analistas en estos 5 años de vida del netbook para pasar de ser un producto revolucionario a convertirse en un producto que desaparecerá "como lágrimas en la lluvia"
Aunque las ventas de los netbooks empezaron a ralentizarse antes de que irrumpiese en el mercado el iPad, el paso del tiempo ha demostrado que los dispositivos Post-PC, es decir, tabletas y smartphones han supuesto una clara competencia que ha barrido del mercado a los netbooks por favorecer la movilidad (duración de la batería, conectividad integrada, peso, etc) y ofrecer, prácticamente, la misma potencia y prestaciones gracias, por ejemplo, al enorme catálogo de aplicaciones y servicios disponibles en los distintos markets de aplicaciones.
El usuario buscaba en el netbook un dispositivo ligero con el que poder navegar o consultar el correo electrónico, dos cosas que hoy en día podemos hacer perfectamente con una tableta o con un smartphone con, quizás, una mejor experiencia de uso gracias a las pantallas táctiles, la adaptación de la presentación de los contenidos a la orientación del terminal o la posibilidad de adoptar posturas algo más cómodas en nuestro sofá (sin tener que sostener un ordenador sobre nuestras piernas).
Si bien los netbooks nacieron en 2007 como un producto que tenía bastantes posibilidades, o eso decían los analistas (con proyecciones de ventas de 139 millones de unidades para el año 2010), porque se situaban a medio camino de un smartphone o una PDA de la época y un ordenador portátil convencional (que no eran, precisamente, ligeros); la evolución del mercado con la aparición de las tabletas y portátiles cada vez más ligeros sin perder un ápice potencia, fueron relegando estos dispositivos hasta un segundo plano que los ha llevado a ser un dispositivo en peligro de extinción (o, mejor dicho, un producto ya extinto).
Aunque era algo esperado, puesto que, salvo Asus y Acer, todos los fabricantes (Samsung, Dell, HP, etc) habían abandonado estos productos, vale la pena pararse unos minutos a analizar cómo se han venido abajo las proyecciones de venta y predicciones de los analistas en estos 5 años de vida del netbook para pasar de ser un producto revolucionario a convertirse en un producto que desaparecerá "como lágrimas en la lluvia"
Aunque las ventas de los netbooks empezaron a ralentizarse antes de que irrumpiese en el mercado el iPad, el paso del tiempo ha demostrado que los dispositivos Post-PC, es decir, tabletas y smartphones han supuesto una clara competencia que ha barrido del mercado a los netbooks por favorecer la movilidad (duración de la batería, conectividad integrada, peso, etc) y ofrecer, prácticamente, la misma potencia y prestaciones gracias, por ejemplo, al enorme catálogo de aplicaciones y servicios disponibles en los distintos markets de aplicaciones.
El usuario buscaba en el netbook un dispositivo ligero con el que poder navegar o consultar el correo electrónico, dos cosas que hoy en día podemos hacer perfectamente con una tableta o con un smartphone con, quizás, una mejor experiencia de uso gracias a las pantallas táctiles, la adaptación de la presentación de los contenidos a la orientación del terminal o la posibilidad de adoptar posturas algo más cómodas en nuestro sofá (sin tener que sostener un ordenador sobre nuestras piernas).


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